23 Mayo

Cómo mantener tus toallas suaves y esponjosas como el primer día

Conchita lleva utilizando este método desde hace muchos años y sigue teniendo sus toallas con el tejido suave que tanto nos gusta sobre todo en los días de invierno. Aunque parezca mentira, para conseguir este resultado tras el lavado y secado de nuestras toallas, necesitamos un elemento que normalmente está presente en todas las casas. Sigue leyendo […]

Conchita lleva utilizando este método desde hace muchos años y sigue teniendo sus toallas con el tejido suave que tanto nos gusta sobre todo en los días de invierno. Aunque parezca mentira, para conseguir este resultado tras el lavado y secado de nuestras toallas, necesitamos un elemento que normalmente está presente en todas las casas. Sigue leyendo y descubre la “fórmula secreta” que Conchita pone en práctica para conseguir esta suavidad en las toallas y mantenerlas como el primer día.

Es normal que la ropa vaya perdiendo su calidad, cuanto más se use, más se deteriora. La humedad o los lavados casi diarios hacen que nuestras toallas vayan cogiendo un tacto áspero que en ocasiones pueden llegar a molestar nuestra piel. Para recuperar esa sensación y ese tejido esponjoso y suave, no tenemos más que utilizar en nuestros lavados un elemento que siempre ha estado presente en nuestras casas: El vinagre. Además del sabor que le otorga a nuestras ensaladas, este líquido tiene propiedades muy potentes para la limpieza del hogar.

 

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El uso del vinagre no solamente se aplica para la limpieza de ropa sino que se convierte en un aliado implacable que te puede facilitar en gran medida la calidad de la limpieza del hogar en cuanto a sus resultados. La manera para conseguir que nuestras toallas vuelvan a ser como las del primer día, tenemos que meterlas en un recipiente de agua fría mezclado con vinagre y un chorro de limón. Las mantenemos sumergidas alrededor de media hora y le damos vueltas asiduamente para que el tejido absorba la mezcla. Acto seguido, debemos utilizar agua fría para enjuagar la ropa y neutralizar los restos de limón y vinagre. Por último, metemos las toallas en la lavadora y escogemos un programa de lavado en frío.

Si quieres culminar con un acabado perfecto, lo más aconsejable es usar una secadora a temperaturas bajas. Si no dispones de este electrodoméstico, podemos colgar las toallas al aire libre pero es necesario evitar la luz directa del sol ya que sino no habrá servido para nada.

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